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La Unión Temporal de Empresas (UTE) es un mecanismo de colaboración empresarial, de gran proliferación en la ejecución de proyectos en el mercado inmobiliario español.

Gracias a las sinergias que se obtienen de la suma de cualidades de las empresas integrantes de dicha asociación.

Dicha unión no queda indemne de los efectos de la declaración de concurso de acreedores de uno de sus miembros, y la eventual disolución de la misma como consecuencia de dicha declaración.

Si bien los efectos del concurso dependerán de si el proceso concursal se encuentra en fase común o a en fase de liquidación.

¿Cuándo es necesario llevar a cabo la disolución de la UTE?

La declaración del concurso en fase común no implica la forzosa disolución de la UTE.

Por el contrario, quedaría sujeta a la valoración de la administración concursal, la cual analizará tanto la solvencia de la unión, como la facultad de instar la disolución o no de la misma siempre teniendo en cuenta el interés del concurso. es decir, valorando si la misma conllevará o no una ampliación de las expectativas de cobro de los acreedores.

Por el contrario, en fase de liquidación, donde se llevan a cabo todas las actuaciones que se consideren precisas para el pago a los acreedores hasta donde alcance, los contratos que continúen en vigor tenderán a desaparecer por la propia naturaleza del proceso de liquidación en el que se ve envuelto el miembro concursado, cuya sociedad se disolverá.

Una de las primeras cuestiones esenciales al valorar los efectos de la declaración de concurso de un miembro de la UTE respecto a la misma, es la naturaleza jurídica de dicho ente, teniendo en cuenta la escasez de legislación aplicable a la misma.

La única regulación aplicable a la UTE se plantea en torno a su régimen fiscal en la Ley 18/1982, de 26 de mayo, de Régimen fiscal de agrupaciones y uniones temporales de empresas y sociedades de desarrollo regional.

Características de la Unión Temporal de Empresas

En dicha ley se define la UTE como un sistema de colaboración entre empresarios por tiempo determinado o indeterminado.

Su objetivo es el desarrollo de una obra, servicio o suministro, estableciendo de forma tajante que la UTE no tendrá personalidad jurídica propia.

Partiendo de dicha definición, procederemos a resumir las notas más características del acuerdo de colaboración entre empresarios:

· Se trata de un contrato de colaboración asociativo.

Su razón de ser la tiene en las sinergias obtenidas por la agregación de las diferentes cualidades de cada miembro de la UTE.

· Además, el contrato es plurilateral (no bilateral ni sinalagmático).

Trae causa en que las prestaciones que realiza cada uno de los miembros están dispuestas en una única dirección, la de lograr un fin común.

· Por otro lado, el contrato intuitu personae, resultando esencial las cualidades de cada miembro de la UTE.

· Sin personalidad jurídica.

· Sin patrimonio propio: los bienes aportados por los socios para ese fin común permanecen en su patrimonio.

· Por último, hay que tener en cuenta la responsabilidad directa y solidaria de los socios integrantes de la misma con respecto a los actos realizados por el gerente único.

Dicho gerente es el que se encuentra facultado legal y estatutariamente para vincular a la unión.

Esto será así siempre que:

· Se trate de operaciones realizadas en beneficio común.

· El gerente haya hecho constar expresamente su condición.

Con lo anterior, podemos extrapolar como régimen supletorio al previsto en la Ley 18/1982., el de las sociedades internas del código civil.

Partiendo de la obviedad de que la UTE no puede ser declarada en concurso, al carecer de personalidad jurídica, eso no significa que cada uno de sus miembros no pueda encontrarse en esa situación uno de sus miembros.

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Declaración de concurso de uno de los miembros de la UTE

La primera cuestión a resolver sobre dicha declaración es si resulta de aplicación lo regulado en cuanto a los efectos de la declaración del concurso sobre los contratos, en los artículos 61 y siguientes de la ley concursal.

La respuesta a esta cuestión debe ser negativa, al no ser el contrato de constitución de la UTE bilateral ni sinalagmático, sino un contrato plurilateral de colaboración y base asociativa.

Por ello, el precepto al que se debe acudir en caso de concurso de uno de los miembros de la UTE, es el art. 1700.3 del código civil.

Según este artículo es causa de extinción la insolvencia de cualquiera de los miembros integrantes de la misma.

Esto no significa que dicha extinción opere de forma automática.

Por sí sola, la declaración de concurso de un miembro de la UTE no afectará a la vigencia del contrato, debe ser la administración concursal la que inste la disolución de la UTE en interés del concurso.

Esto únicamente resulta aplicable si no nos encontramos en fase de liquidación.

¿Qué ocurre si nos encontramos en fase de liquidación?

En fase de liquidación, por la propia naturaleza del proceso, dicho contrato aún estando en vigor tenderá a desaparecer.

En dicha fase se liquidaran los activos de la concursada, disolviéndose esta.

No obstante, existen determinadas alternativas legales para evitar la extinción automática de la UTE al entrar en fase de liquidación.

Por un lado, la participación que ostenta el miembro concursado en una UTE integra el patrimonio empresarial que globalmente puede ser objeto de transmisión unitaria en el marco de las soluciones del concurso.

Dicha cuota podría ser considerada una unidad productiva a efectos de transmisión separada del resto del patrimonio empresarial.

Para ello deberá implicar el empleo de un conjunto de elementos cohesionado del que se halla en legítima posesión, diferenciado del resto de la actividad, y organizado por él mismo, constituyendo la prestación completa prometida a la contraparte del negoción de ejecución de la UTE.

En el caso de que dicha transmisión se realizara mediante un título oneroso, podrá realizarse a un tercero o a un acreedor siempre que se hagan cargo de los componentes patrimoniales afectos a su actividad.

Requisitos que debe cumplir el acreedor

Debemos partir de la consideración del contrato de UTE como intuitu personae.

La enajenación de dicha cuota en la UTE requerirá el consentimiento del resto de miembros de la misma.

Además de la autorización de los terceros con quienes se hubiera contratado.

Dicha sustitución deberá establecerse en escritura pública para que se conserve el régimen fiscal propio de la UTE.

Además de ser inscrito en el Registro especial previsto para este tipo de acuerdos temporales.

En estos contratos de colaboración de empresas para la ejecución del proyecto común será posible la incorporación de nuevos socios

Pero dicha formalización implicará forzosamente el cumplimiento de las siguientes pautas:

• Acuerdo unánime de todos los socios.

• Nuevo reparto de participaciones.

• Formalización en escritura pública que modifique la de constitución.

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Efectos que podría desplegar el contrato de ejecución de obra suscrito por la UTE

El contrato continuará vigente y no necesitará contar con el consentimiento de la administración pública para incorporar un nuevo socio.

Dicho contrato se adjudicó sobre la base de la oferta que presentaron unos determinados empresarios.

A través de su modificación subjetiva se estaría contratando con otro más, prescindiendo del procedimiento de selección de ofertas.

Esto no evita el problema de disolución de la UTE por liquidación de uno de sus miembros por disposición estatutaria.

En conclusión, la declaración de concurso de un miembro de la UTE implica su extinción forzosa cuando el procedimiento entra en fase de liquidación, existiendo alternativas legales para evitarla.

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