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I. Un empresario debe mover sus pasos tomando decisiones racionales (y no emocionales). 

Sucede en muchos casos que dada la urgencia de la necesidad de liquidez, en la mayoría de las situaciones se toman préstamos a ciegas, movidos únicamente por el aspecto emocional de solventar una situación urgente. 

II. Un préstamo puede ser “pan para hoy y hambre para mañana”. 

Ante esa urgencia el administrador no se suele parar con sangre fría a analizar la viabilidad de la empresa que quiere financiar. 

Es vital, bajo un escenario de prudencia en las ventas, analizar si la empresa es viable, al menos en un horizonte temporal corto, y si lo es cuál es exactamente la financiación que necesita. 

III. Hay empresas que estando fuertemente patrimonializadas (tienen mucho patrimonio), presentan fondo de maniobra negativo (no pueden atender los pagos más inmediatos). 

En estos casos la mejor solución viene de la mano de pasar de tener pasivo exigible a corto plazo, a tener que amortizar el pasivo en diez o más años. 

¿Cómo? Pidiendo préstamos con garantía hipotecaria (con cargo a los bienes libres de cargas) o ampliando éstos. 

IV. La mayoría de las financiaciones en épocas de crisis conllevan la firma de un patrimonio de refuerzo (avalistas). 

¡Ojo! Las sociedades de capital (sociedades limitadas o sociedades anónimas) se rigen por un principio: el socio tiene limitada su pérdida al capital aportado. Ahora bien, sucede en la mayoría de los casos que el socio-administrador, en el afán de solventar el problema de su empresa y dada la imposición de la entidad financiera, termina avalando el préstamo. 

Si la empresa a la que avaló no es viable va a tener que responder ante la entidad financiera con su patrimonio, y si la empresa entra en concurso, se convertirá en acreedor subordinado (no tendrá expectativa de cobro alguna). 

V. Si a la vista de una proyección del balance y la cuenta de pérdidas y ganancias a cuatro meses vista en un escenario de ventas prácticamente nulas, su empresa no tiene viabilidad, ¿es conveniente dotarle de una liquidez que probablemente arrastre a otros avalistas? Cada caso requiere de un estudio pormenorizado, pero desde IURE ABOGADOS recomendamos ahora más que nunca sangre fría, priorizar el aspecto racional de la decisión (y no el emocional) y hacer un análisis exhaustivo de quién es, dónde está, y dónde va su empresa. 

Para ello ponemos a su disposición nuestra experiencia. 

En Madrid, a 25 de marzo de 2020



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