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En estas fechas la mayoría de las sociedades aprueban sus cuentas anuales.

Dicha aprobación de cuentas en las compañías más grandes, vienen precedidas de un informe de auditoría.

Sucede que la ley mercantil, quiere dotar de garantías a dichas cuentas, que no nos olvidemos, son analizadas por terceros (bancos a la hora de otorgarnos financiación, proveedores a la hora de darnos crédito por sus ventas a plazos, nuevos inversores-socios a la hora de suscribir ampliaciones de capital…)

Para dotarlas de mayor credibilidad se impone que expertos independientes (auditores) informen si las cuentas previamente elaboradas por los órganos de administración, reflejan la imagen fiel de la situación económica y financiera, o si por el contrario, presentan salvedades y cuál es en este caso el alcance de las mismas.

Pues bien, con o sin informes de auditoría, las cuentas que se terminan aprobando por las Juntas de Socios, pueden recoger desequilibrios patrimoniales, en unas ocasiones, fondos de maniobra negativos (diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente) en otras, y en no pocas, ambas patologías.

Sucede que además de aprobar cuentas, si se da alguno de los anteriores escenarios, hay que adoptar además medidas de cirugía.

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¿Cuáles son estas medidas?

Pueden ser de varios tipos:

En primer lugar, puede bastar con ampliar capital, pero sucede que en muchas ocasiones, los socios ya han agotado su capacidad financiera.

En otras ocasiones, puede ser aconsejable refinanciar deuda (convirtiendo el exigible a corto en endeudamiento a largo plazo, para no asfixiar el fondo de maniobra)

Pero, tristemente, en no pocos escenarios, la única cirugía, si las citadas medidas no son posibles, nos la ofrece la Ley Concursal, no sólo para intentar salvar la empresa, sino también para eludir las posibles responsabilidades mercantiles, sociales, laborales, tributarias e incluso penales en que pueden verse incursos los miembros del órgano de administración.

La Ley Concursal a diferencia de los acuerdos que se puedan alcanzar extramuros de la misma, impone a los acreedores minoritarios o disidentes los acuerdos alcanzados al amparo de dicha Ley.

Las medidas que dicha Ley ofrece son:

  • Acuerdos de refinanciación donde los acreedores mayoritarios arrastran e imponen quitas a los minoritarios.
  • Adelgazar el endeudamiento (incluso con la Hacienda Pública y bancos) permitiendo la viabilidad y continuidad de las empresas.
  • Acuerdos con acreedores mayoritarios que imponen sus quitas y esperas al resto del pasivo

En fin, si en estas fechas las cuentas anuales que pretende aprobar, reflejan desequilibrios, no se olvide que para su tranquilidad y la de su empresa, la Ley Concursal ofrece soluciones que dotan de viabilidad a las mismas y exoneran de la responsabilidad a sus consejeros.