Trabajo a distancia

15-02-2012 - IURE Abogados


El Real Decreto Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral regula por primera vez el trabajo que se realiza preponderadamente desde el domicilio del trabajador o el lugar libremente elegido por éste. El teletrabajo es una particular forma de organización del trabajo que encaja perfectamente en el modelo productivo y económico español actual y que ya venía siendo utilizado por muchos operadores de este mercado, pero que carecía de regulación, constituyendo otro típico caso en que la realidad social imperante se anticipa al legislador.

Desde hace años, las posibilidades que conceden las nuevas tecnologías, sobretodo Internet, y las necesidades del momento, tanto personales de los trabajadores que no pueden permitirse un horario laboral estricto fuera de sus domicilios debido a sus obligaciones familiares, como organizativas de las empresas que no pueden afrontar el gasto que supone un local físico donde ubicar a sus trabajadores, han hecho que esta forma de trabajo, en la que la empresa no facilita al trabajador un lugar donde realizar su actividad, sino que el trabajador simplemente se compromete a realizar la labor para la que ha sido contratado y proporcionar el resultado de la misma a su debido tiempo, sin encontrarse limitado por la imposición de horarios ni la obligación de acudir regularmente a un lugar concreto, se extienda dando lugar a un nuevo fenómeno que va ganando terreno en nuestro mercado laboral. Se modifica, por ello, la ordenación del tradicional trabajo a domicilio, para dar acogida, mediante una regulación equilibrada de derechos y obligaciones, al trabajo a distancia basado en el uso intensivo de las nuevas tecnologías.

La nueva reforma regula el acuerdo que establece el trabajo a distancia, convirtiéndolo en un contrato formal al disponer imperativamente que el mismo se formalice por escrito, lo cual da mayor seguridad al trabajador. Asimismo, se inclina a favor de este tipo de trabajadores al establecer que tendrán los mismos derechos que los que trabajan de forma presencial en la empresa. Por otro lado, se contemplan ciertas obligaciones para los empresarios que contraten bajo esta modalidad, puesto que deberán garantizarles los medios necesarios para asegurar su acceso a la formación profesional continua, así como el derecho a una adecuada protección en materia de seguridad y salud. Por último, con el objetivo de igualarles algún día con los que trabajan de forma presencial, si así lo desean, menciona que los trabajadores a distancia tendrán derecho a ser informados de la existencia de puestos vacantes para su desarrollo presencial en centros de trabajo.

Con respecto a los derechos colectivos de los trabajadores, la reforma quiere salvaguardar los de los trabajadores a distancia, imponiendo que los mismos sean adscritos a un centro de la empresa pudiendo, de este modo, disfrutar de la representación colectiva y defender sus derechos con el resto de sus compañeros aunque no compartan con ellos el día a día en la empresa.

En definitiva, tal y como vaticina ya la exposición de motivos de este Real Decreto-Ley al referirse al llamado “teletrabajo”, se persigue, al favorecer la flexibilidad de las empresas en la organización del trabajo, incrementar las oportunidades de empleo y optimizar la relación entre tiempo de trabajo y vida personal y familiar. A tal fin, el deseo de promover nuevas formas de desarrollar la actividad laboral ha hecho que dentro de la reforma tenga cabida esta forma de organización laboral, concediendo las mismas garantías que las que gozan los trabajadores que ejercen su actividad de una manera más tradicional. 

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