Cómo eliminar la cláusula suelo de mi hipoteca

11-06-2013 - IURE Abogados


El pasado 9 de Mayo el Tribunal Supremo publicaba la primera sentencia relativa a las cláusulas suelo de las hipotecas. En ella se considera que las cláusulas suelo son válidas siempre que cumplan una serie de requisitos de "especial transparencia". Por tanto, son consideradas abusivas cuando se pueda probar que los bancos no han proporcionado información completa sobre su contenido e implicaciones económicas.

Una reclamación judicial debe considerarse en base a los supuestos abusivos, algunos de los cuales se enumeran a continuación.

Los afectados por la inclusión de la cláusula suelo en su préstamo hipotecario que entiendan que no han recibido una completa y clara información de carácter obligatorio por parte de la entidad bancaria, pueden solicitar judicialmente la anulación de la cláusula suelo de su hipoteca. Particularmente, la falta de transparencia y claridad informativa pueden ser base suficiente para la reclamación judicial en base a los siguientes supuestos:

Por ejemplo, en el caso de que en el folleto publicitario de la oferta del préstamo hipotecario no constara el mínimo interés aplicable (o cláusula suelo), bastaría para plantear la reclamación.

Es habitual también la inexistencia de la oferta vinculante, que igualmente justificaría una reclamación por cláusula suelo, pues el banco está obligado a comunicar al cliente la oferta vinculante tres días antes de la firma del préstamo hipotecario. Tanto en el caso de no haber cumplido este requisito como si dicha oferta vinculante fuera comunicada fuera de plazo (uno o dos días antes) cabe la reclamación judicial.

Hay casos en los que los folletos publicitarios anunciaban hipotecas a Euribor más diferencial, que luego se negociaba a la baja si el cliente contrataba algún otro producto ofrecido por la entidad bancaria (como por ejemplo un plan de pensiones). A efectos prácticos, cabe la reclamación para la eliminación de la cláusula suelo si no se le hubiera explicado al cliente que esta rebaja no sería aplicable al existir un suelo.

Igual de importante es la existencia de una simulación del cuadro de cuotas a pagar, diferenciando capital pendiente e intereses.

Así mismo, cabe la reclamación judicial en el caso de ciertas operaciones de subrogación, siendo manifiesta la falta de información. Por ejemplo cuando el promotor de la vivienda tenía un crédito con la entidad bancaria para la financiación de la construcción de la misma, obligando al cliente a subrogarse en sus condiciones, siendo en ocasiones información de la que el cliente nunca ha podido disponer.

De igual modo, en algunas novaciones de préstamos hipotecarios (que son operaciones en las que las condiciones de la hipoteca son modificadas, bien para extender el plazo o bien para ampliar el capital) se han introducido mínimos o suelos donde anteriormente no existían. Se puede reclamar siempre que no se le haya explicado al cliente con la suficiente claridad este suelo nuevo.  

La reclamación judicial para la eliminación de la cláusula suelo puede merecer la pena, pues el ahorro medio por su supresión es de importantes cantidades que varían en función del importe de la hipoteca y de la cláusula suelo aplicada hasta el momento de la obtención de una sentencia favorable.

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