Cómo reducir costes laborales sin despidos

14-10-2010 - IURE Abogados


Abaratar costes laborales sin reducir plantilla es posible gracias a los “instrumentos de flexibilidad interna” previstos en el Estatuto de los Trabajadores. La reciente reforma para flexibilizar el mercado laboral tiene como objetivo esencial “contribuir a la reducción del desempleo e incrementar la productividad de la economía española” y hace referencia, entre otros, a tres figuras: el descuelgue salarial, la suspensión del contrato y la reducción de jornada laboral. Todas ellas se establecen como alternativa frente a la destrucción de empleo.

Las tres figuras permiten, de modo temporal, una reducción de los costes salariales que afronta la empresa y adaptan así la estructura de gastos a la coyuntura de crisis. Cada uno de estos mecanismos presenta sus peculiaridades.

El descuelgue salarial



Se conoce con este nombre la cláusula de inaplicación del régimen retributivo. El artículo 82.3 del ET dispone que “se podrá proceder a inaplicar el régimen salarial previsto en el convenio colectivo (…) cuando la situación y perspectivas económicas de ésta (la empresa) pudieran verse dañadas como consecuencia de tal aplicación, afectando a las posibilidades de mantenimiento del empleo en la misma”.

El descuelgue se configura como una medida para empresas con problemas económicos, empresas que han visto cómo en los último años se ha reducido su volumen de ventas y, en ese punto, les resulta insostenible seguir asumiendo los costes laborales de la actividad.

Se trata de un mecanismo excepcional en el que, en aras a preservar los derechos de los trabajadores, se establecen ciertos límites: la imposición de un periodo de negociación previo y un límite temporal.

La primera limitación supone que empresario no podrá adoptar de manera unilateral la inaplicación del régimen retributivo, sino que, “previo desarrollo de un periodo de consultas”, se requerirá el acuerdo entre éste y los representantes de los trabajadores. Por tanto, la aplicación de esta cláusula depende exclusivamente de las condiciones pactadas por ambas partes, no siendo necesario, como ocurría antes de la reciente reforma laboral, que la empresa acredite “objetiva y fehacientemente, situaciones de déficit o pérdidas mantenidas en los ejercicios contables de los dos años anteriores”, con independencia de que pueda ser exigido por los trabajadores, en dicha negociación, que se acredite la situación económica de la empresa.

En caso de no alcanzarse un acuerdo, la ley dispone que se acuda a procedimientos de mediación o, incluso, si está previsto en el Convenio Colectivo del sector, cabe la posibilidad de someterse al arbitraje vinculante.

Otro de los límites es el temporal, que implica que la inaplicación del régimen salarial no podrá acordarse por un período superior a tres años. En todo caso, este límite temporal no impedirá que se adopten sucesivos acuerdos de inaplicación del régimen salarial cuando la situación económica de la empresa persista, eso sí, de nuevo será necesario el acuerdo entre empresa y trabajadores.

En cuanto al contenido del acuerdo de descuelgue, el mismo deberá definir el régimen salarial que percibirán los trabajadores y se podrán incluir en el acuerdo referencias a “una programación de la progresiva convergencia hacia la recuperación de las condiciones salariales”, es decir, que en previsión de una posible recuperación económica, se podrá pactar la restitución del régimen salarial de manera progresiva.

Suspensión de contrato y reducción de jornada



Otras de las medidas de flexibilidad interna de la relación laboral son la suspensión del contrato y reducción de jornada. Ambas medidas deberán establecerse con carácter temporal y tendrán que contar con la aprobación de la Autoridad laboral. En estos casos, sí es necesario acreditar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

En cuanto a las particularidades de la suspensión del contrato de trabajo, baste decir que no se exige que afecte a un número determinado de trabajadores y que no se establece tiempo máximo para la duración de la suspensión.

Por otra parte, señala el artículo 47.2 del ET que “se entenderá por reducción de jornada la disminución temporal de entre un 10% y un 70% de la jornada de trabajo computada sobre la base de una jornada diaria, semanal, mensual o anual”.

Ambas medidas llevan aparejadas la consecuente reducción del régimen salarial, sin embargo, el legislador ha introducido en sucesivas reformas mecanismos para, por un lado, compensar a los trabajadores, y por otro, incentivar a los empresarios en la adopción de estas medidas frente al despido.

De esta manera, aquellos trabajadores que se vean afectados por la suspensión del contrato de trabajo o la reducción de la jornada laboral, podrán percibir la prestación por desempleo durante el tiempo que duren tales medidas. Además, en caso de que finalmente se extinga la relación laboral, éstos tendrán derecho a la reposición de las prestaciones de desempleo consumidas durante la aplicación de la suspensión o reducción de jornada, con un límite máximo de 120 días.

Por otra parte, el empresario que opte por estos instrumentos se beneficiarán de bonificaciones del 50% en las cuotas de la Seguridad Social, pudiendo ampliarse la bonificación hasta el 80% cuando en el procedimiento de regulación de empleo se haya alcanzado “un acuerdo en el que se incluyan medidas para reducir los efectos de la regulación temporal de empleo entre los trabajadores afectados, tales como acciones formativas durante el período de suspensión de contratos o de reducción de jornada cuyo objetivo sea aumentar la polivalencia del trabajador o incrementar su empleabilidad”.

Por tanto, con una tasa de paro que supera ya el 20% de la población activa, estas medidas se configuran como una clara alternativa que conjuga los intereses de empresarios y trabajadores, fomentando la continuidad de la empresa a través de la reducción de costes laborales y el mantenimiento del empleo, respetando los derechos de los empleados y dotándoles de voz y voto en las decisiones de gestión empresarial.

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