Problemática de los Derivados bancarios desde la perspectiva de los casos AIG y Monte Dei Paschi Di Siena

11-02-2013 - Iure Abogados


Los derivados son, quizá, los productos bancarios que presentan mayor grado de especulación en el diseño de operaciones bancarias gracias a la posibilidad de conseguir un elevado apalancamiento. Así, los derivados representan la posibilidad de obtener cuantiosas ganancias en unos casos, mientras en otros, protagonizan enormes pérdidas, como es el caso del tercer banco italiano Monte Dei Paschi Di Siena. Sin conocerse aún los detalles del contrato suscrito por el Banco de Inversión Japonés Nomura y el italiano en 2009, parece desprenderse que se trata de una operación en la que estaban presentes derivados con los que cubrir los bonos públicos comprados al Estado italiano.

Los derivados, que han experimentado un crecimiento espectacular en las dos últimas décadas, representan uno de los mayores exponentes de los cambios producidos en el mundo financiero.

En numerosas ocasiones, este tipo de producto se ha utilizado en operaciones especulativas en las que se aumentaba la exposición a un riesgo a pesar de que la intención con la que inicialmente fueron concebidos fue la minoración de un determinado riesgo financiero, configurándose como una operación de cobertura.

Sí es cierto que, las coberturas de riesgos son inviables sin introducir en la operación la posición opuesta, tal como exponen los partidarios de la utilización de este tipo de productos, quienes entienden que la especulación ejercida como acción positiva aporta liquidez al mercado y permite negociar posiciones opuestas para realizar coberturas. Sin embargo, las entidades han producido tal cantidad de operaciones con derivados que han llegado a netearse2 las coberturas. Esto, que en un primer momento puede resultar beneficioso ya que se diversifica el riesgo, ha originado que el componente de “acierto en la tendencia del mercado” desaparezca del producto.

Sirva como ejemplo de lo que la falta de prudencia unido a los complejos y elevados riesgos de los derivados puede llegar a ocasionar, el caso de los galardonados con el Premio Nobel1 en 1997, Robert Merton y Myron Scholes -descubridores de la fórmula de valoración de opciones- quienes,  tan solo un año después se vieron obligados a necesitar de la ayuda de la Reserva Federal de Nueva York para que dirigiera el rescate privado, evitando la quiebra del Hedge Fund LTCM que ellos mismos dirigían.

La incidencia negativa de los derivados en el sistema financiero se confirmó con el caso AIG3. La caída del valor de los CDO (Collateral Debt Obligations) – o títulos representativos de carteras de instrumentos de deuda– contra los que AIG vendió protección de cobertura de riesgo a través de CDS (Credit Default Swaps) –contrato a través del cual comprador y vendedor intercambian títulos de una entidad de referencia a cambio de protección– obligó a AIG a entregar capital a las contrapartes por importe de 20.000 millones de dólares. Esto llevó al grupo estadounidense a aceptar la ayuda de más de 180.000 millones de dólares de la Reserva Federal de Estados Unidos ante la inminente situación de insolvencia como consecuencia de la falta de liquidez tras su intento fallido de obtener dicho capital en el mercado a través de una ampliación de capital del grupo.

A modo de conclusión, los derivados deberían someterse a una mayor regulación que eliminara la falta de transparencia en los mercados de este tipo de productos y la manipulación de los precios con fines especulativos, evitando así el riesgo de quiebra de las entidades sistémicas y, en consecuencia, de todo el sistema en su conjunto.

1 La denominación oficial es The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel
2 Netear: término importado del inglés financiero que significa, compensar las operaciones con el fin de reducir al mínimo los flujos financieros y los costes de transacción.
3American International Group

Más artículos de IURE Abogados