La auténtica interpretación de la amnistía fiscal y la afloración del dinero en efectivo

21-05-2012 - IURE Abogados


El Real Decreto-Ley 12/2010 de 30 de marzo introduce diversas medidas tributarias y administrativas relativas a la reducción del déficit público, entre las cuales se encuentra la conocida como amnistía fiscal. En virtud de esta medida, se busca que los titulares de patrimonios no declarados correspondientes igualmente a rentas no declaradas, pueden regularizar voluntariamente dichas situaciones si antes del 30 de noviembre de 2012 presentan una declaración denominada especial, e ingresan el 10 % de dichas rentas.

La regulación de la amnistía fiscal es muy ambigua, más concretamente su Disposición Adicional 1ª del Real Decreto-ley 12/2010. Como era de esperar, para que fuera efectiva y eficaz requiere de una orden ministerial que aclare los puntos más “conflictivos” de la misma.

En estos momentos ya se ultima el proyecto de dicha orden, del que consideramos fundamental aclarar algunos puntos que están siendo tema de debate en diferentes medios de comunicación:

La primera cuestión es la de las rentas que se pueden acoger a dicha regularización . El Real Decreto-ley establece que las rentas deben ser referidas a periodos impositivos concluidos, normalmente, con anterioridad a 31 de diciembre de 2010. Por tanto, se excluye cualquier renta que haya sido obtenida con posterioridad a esa fecha.

Por ejemplo, si un contribuyente del Impuesto sobre Sociedades, hoy dejara de ingresar unos ingresos obtenidos, y mañana quisiera regularizarlos, no podría acogerse a los beneficios de dicho Rea Decreto-ley.

Otro ejemplo, es el de una persona física autónoma, que en este ejercicio o en el ejercicio 2011 ha obtenido ingresos ocultos por su actividad hotelera. Tampoco podría acogerse a dichos beneficios, recibiendo en este caso la correspondiente acta, con sanción e intereses.

La segunda cuestión que pretende dejar claro el proyecto de orden es cómo y cuándo se acredita la posesión de este dinero “en B” , puesto que el Real Decreto-Ley establece que será el contribuyente el que tenga de probar que los bienes y derechos a los que pretende acoger a la amnistía fiscal, eran de su titularidad con anterioridad a 31 de diciembre de 2010.

Dicha prueba, si se trata de una cuenta corriente de un paraíso fiscal, no admite duda, el medio probatorio es dicha cuenta. Otro caso es el de un patrimonio oculto, como un inmueble en territorio nacional, donde la prueba nos la da el hecho de acreditar la propiedad.

Pero ¿cómo se acredita la fecha de la posición del dinero en efectivo?

Esta cuestión ha quedado resuelta en el artículo 4.3 del proyecto de orden ministerial. Lo que viene a decir dicho proyecto, es que se presume que es titular de aquellas rentas que se pretenden regularizar cuando “con carácter previo a la presentación de la declaración tributaria especial se hubiera depositado en una cuenta cuya titularidad jurídica corresponda al declarante”. Por tanto, parece que el medio probatorio del bien llamado dinero, es un ingreso a día de hoy para acreditar la titularidad del bien o derecho poseído antes del 31 de diciembre de 2010.

Pongamos como ejemplo un carnicero, el cual fruto de su actividad tiene”en el bolsillo” 200.000 €, y quiere regularizarlo. En este caso, bastaría con que antes de presentar la declaración tributaria especial, o lo que es lo mismo, un peaje del 10%, excluyendo las sanciones, intereses y recargos, tendría que ingresar ese dinero en el banco antes de presentar dicha declaración, aunque fuera inmediatamente anterior. En principio, nadie le preguntará si son rentas de este ejercicio o son de antes de 2010, ya que se presumen que son anteriores a 31 de diciembre de 2010.

En contraposición, planteamos otro supuesto: Se trata de la venta de un inmueble en el 2011 por parte de una sociedad con un beneficio a tributar en el Impuesto sobre Sociedades que no va a ser declarada en el Impuesto sobre Sociedades a presentar en julio de 2012, pero que quiere acogerse a la regularización de dicho Real Decreto-Ley. En este caso, si la sociedad presentara el dinero no declarado en el banco, y sí en fase de comprobación se comprobara que ese dinero no se corresponde a rentas anteriores al ejercicio 2010, no podría acogerse a la amnistía fiscal del Real Decreto-ley.

En conclusión, el dinero ingresado en una cuenta corriente antes del 30 de noviembre de 2012 y antes de presentar la declaración tributaria especial, es una presunción de que el contribuyente era titular de ese efectivo antes del 31 de diciembre de 2010, pudiendo la AEAT demostrar lo contrario con la inmediata consecuencia de la expedición de la correspondiente acta con sanciones e intereses.

 

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