Cuidado con los fraudes en la compraventa de empresas en crisis

18-11-2009 - IURE Abogados


Ante la crítica situación económica que sufren actualmente empresas de todos los sectores de actividad, están surgiendo multitud de nuevos negocios de compra venta de empresas en crisis que venden sus servicios de forma poco ortodoxa.

En muchos casos, el “gancho” con el que se capta al empresario es evitarle la responsabilidad como administrador en caso de que la sociedad se vea abocada al concurso de acreedores. Estos “negocios” aseguran que son capaces de evitar que el empresario vea su patrimonio afectado por la crisis de la sociedad y venden tranquilidad, a menudo aprovechando la situación de desesperación en que la restricción crediticia ha inmerso al administrador de la mercantil.

Es preocupante observar cómo en algunos casos se han producido verdaderas estafas, pero sin llegar a este extremo es preciso llamar la atención sobre la falsedad de los mensajes publicitarios de estos compradores de empresas en crisis.

Es común que el empresario, agobiado por una inminente situación de insolvencia de la sociedad, baraje entre sus opciones vender la empresa a un oportuno inversor que se interesa por la misma o solicitar la apertura del procedimiento concursal. El argumento definitivo para decantarse por la venta es evitar la responsabilidad como administrador y la incomodidad de la intervención por parte de la administración concursal. Lo grave es que frecuentemente no se informa adecuadamente de las intenciones de los “inversores” que pueden no ser otras que lucrarse con los activos que quedan en la sociedad y dejarla morir, caso éste en que la Ley extiende la responsabilidad a todo aquel que haya ostentado el cargo de administrador durante los dos años anteriores.

Por supuesto, existen compañías serias cuyo objeto es la inversión en empresas con dificultades que realizan su trabajo con el máximo respeto a la ley y la ética, pero la crisis actual ha provocado una preocupante avalancha de oportunismo que, desgraciadamente, está llevando a algunos empresarios a sufrir problemas mayores de los que se les prometía solucionar.

Vender una empresa con problemas de financiación a un tercero que cuente con la capacidad suficiente para dotarla de recursos puede ser la mejor solución para preservar la viabilidad del negocio y los puestos de trabajo, pero es indispensable contar con asesoramiento independiente y experto en la materia para cerrar un negocio de estas características e informarse sobre todas las repercusiones legales que tendrá la actuación de los nuevos administradores sobre la persona de los antiguos, porque la vinculación del empresario con la empresa no muere con el cambio de titularidad de la misma.

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