Entra en vigor la amnistía fiscal

04-06-2012 - Mª Auxiliadora Blázquez

La Orden HAP /1182/2012, aprobada el pasado 31 de mayo durante el Consejo de Ministros, desarrolla la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 12/2012, de 30 de marzo, que establece que los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Impuesto sobre Sociedades o Impuesto sobre la Renta de no Residentes, que sean titulares de bienes o derechos que no se correspondan con rentas declaradas en dichos impuestos, podrán presentar una declaración tributaria especial con el objeto de regularizar su situación tributaria.

Hoy entra en vigor esta Orden que recoge el modelo de declaración, lugar de presentación e ingreso de la misma, así como el resto de medidas para el cumplimiento de esta disposición adicional.

Dicha disposición, no afecta en modo alguno, las obligaciones de prevención del blanqueo de capitales establecidas en la Ley 10/2010 de 28 de abril, teniendo en cuenta que la declaración tributaria especial no constituye título justificativo alguno del origen de los fondos, ni regulariza potenciales actividades ilícitas.

Esta posibilidad de regularizar la situación tributaria frente a la Hacienda no es una novedad, puesto que la Ley General Tributaria contempla la regulación de activos ocultos de manera ordinaria mediante la presentación de declaraciones complementarias, incluyendo aquellos ingresos obtenidos y no declarados, pagando en estos casos intereses de demora y recargo de apremio, que pueden llegar éste al 20%.

Concretamente, los impuestos afectados directamente por esta “ amnistía fiscal ” son el IRPF (Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas), el IS (Impuesto sobre Sociedades) y el IRNR (Impuesto Sobre la Renta de no Residentes), si bien se plantea el efecto que la amnistía pueda tener sobre otros impuestos, aunque éstas no han sido resueltas mediante la orden ministerial publicada. Por ejemplo, es lógico pensar que cuando se regularicen rentas de IRPF tenga incidencia en el Impuesto sobre el Patrimonio, o en el caso de sociedades tenga repercusión en el caso del IVA. La amnistía solo acoge a la regularización al importe que grava los rendimientos en cuanto a los tributos directos, no respecto de los impuestos indirectos; como el IVA

Otra de las cuestiones controvertidas, es la prueba de la titularidad del dinero en efectivo. La ley exige que se acredite que el contribuyente era titular de los bienes o derechos con anterioridad al 31 de diciembre de 2010. Pues bien, el artículo 3. 4 de dicha orden ministerial ha solucionado la cuestión, estableciendo que bastará que con anterioridad a la presentación de la declaración se haya depositado en una cuenta abierta, en una entidad de crédito.

Pongamos como ejemplo un empresario, el cual fruto de su actividad tiene “en el bolsillo” 200.000 €, y quiere regularizarlo. En este caso, bastaría con que antes de presentar la declaración tributaria especial, que recordemos incluye un peaje del 10%, ingrese el dinero en una cuenta corriente de su titularidad en el banco.

En contraposición, planteamos otro supuesto: Se trata de la venta de un inmueble en el 2011 por parte de una sociedad con un beneficio a tributar en el Impuesto sobre Sociedades que no va a ser declarado en la liquidación a presentar en julio de 2012, pero que quiere acogerse a la regularización de dicho Real Decreto-Ley. En este caso, si la sociedad presentara el dinero no declarado en el banco, y se comprobara, en fase de comprobación, que ese dinero no se corresponde a rentas anteriores al ejercicio 2010, no podría acogerse a la amnistía fiscal del Real Decreto-ley.

En conclusión, el dinero ingresado en una cuenta corriente antes del 30 de noviembre de 2012 y antes de presentar la declaración tributaria especial, es una presunción de que el contribuyente era titular de ese efectivo antes del 31 de diciembre de 2010, pudiendo la AEAT demostrar lo contrario con la inmediata consecuencia de la expedición de la correspondiente acta con sanciones e intereses.

No podemos sin embargo perder de vista el anteproyecto de ley, que a la espera del trámite parlamentario, regula una serie de medidas contra el fraude fiscal, entre las que se encuentra la imprescriptibilidad de las deudas fiscales no declaradas . Este anteproyecto viene a decir que las deudas fiscales no prescriben, en la medida en que el contribuyente no haga la declaración de información de dichos activos, y esta imprescriptibilidad de las deudas, se prevé a partir del próximo 30 de noviembre de 2012, fecha de finalización del plazo de la declaración tributaria especial o amnistía fiscal.

Si a esta posibilidad de amnistía fiscal se le suma la imprescriptibilidad de las deudas fiscales no declaradas a partir del 30 de noviembre del presente año, cobra especial relevancia acogerse a la primera.

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