¿Hay vida tras el concurso de acreedores?

14-10-2010 - IURE Abogados


Haciendo un paralelismo extremo, podríamos decir que en el argot empresarial hablar de concurso de acreedores equivale poco menos que a un cáncer terminal. Lo cierto es que son escasas las empresas que consiguen salir de este procedimiento y no llegar a la liquidación. Sin embargo y, sin entrar en las causas que motivan la desviación del concurso hacia el cierre las sociedades, todavía podemos albergar esperanzas.

Expansión publica hoy la recuperación económica de una de las empresas más importantes de la Comunidad Valenciana. En tan solo un año, Industrias Mova, empresa dedicada a la fabricación de mobiliario, ha conseguido salir del concurso gracias a un convenio de acreedores, en el que se ha comprometido a pagar el 65% de su deuda en un plazo de cinco años.

El convenio es la solución para todas aquellas empresas que, pese a la crisis, decidan continuar con su actividad. Precisamente, esta sociedad valenciana, tras ver reducido su volumen de negocio en un 30%, ha optado por resolver, dentro del procedimiento concursal, sus problemas de solvencia, adaptando su actividad a la nueva situación del mercado, logrando con ello superar la crisis económica que vaticinaba tan solo doce meses antes el cierre de la empresa.

Éstas son algunas recomendaciones generales para todas aquellos que pretendan superar la insolvencia y salir del concurso con un convenio de acreedores bajo el brazo:

1. En primer lugar, será necesario contar con un plan de viabilidad, es decir, convendrá valorar la situación económica, las perspectivas de futuro, así como la posibilidad de reorientar la actividad de la empresa.

2. El acuerdo con los acreedores deberá contener propuestas de quita y/o espera, no pudiendo superarse ciertos límites: no se podrá fijar más de un 50% de quita, ni una espera superior a cinco años. Límites que podrán ser sobrepasados en caso de que se trate de empresas “cuya actividad pueda tener especial trascendencia para la economía” (Art. 100 LC).

3. Salvando lo anterior, el contenido del convenio se presta en cierta medida a la capacidad de negociación de la empresa, ya que ésta podrá plantear una única propuesta o contener una individualizada según las clases de acreedores. Algunas empresas, incluso, han llegado a ofrecer a sus acreedores la posibilidad de convertir el crédito en acciones, participaciones o créditos participativos.

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