Cuando el balance sale del armario ...

13-10-2010 - IURE Abogados


Cuando el balance sale del armario, la gestión de los empresarios se hace pública y saltan a la luz las miserias y los tejemanejes que han provocado que en los últimos tres años se haya destruido el 10% del tejido empresarial español.

Si la quiebra o la suspensión de pagos eran conceptos malditos, qué decir ahora del concurso de acreedores. Por él han pasado empresas conocidas y representativas de la economía española (lo digo por el sector al que pertenecen –inmobiliario-). La mayoría de ellas, a mí humilde entender, tienen un denominador común: sus consejos de administración han tratado de evitar la figura del concurso pese a que los datos económicos de sus Balances, anunciaban desde hacía tiempo la insolvencia.

Si las grandes empresas tienen reparos a la hora de solicitar el concurso, no hablemos del pequeño o mediano empresario. A menudo, cuando revisamos los datos contables de los clientes, descubrimos con asombro que arrastran desde hace varios ejercicios desequilibrio patrimonial, es decir que los Fondos Propios están por debajo del capital social.

Pese a esta situación, el empresario opta por una huida hacia delante, intentando obtener refinanciación de los bancos (cosa bastante complicada en los tiempos que vivimos) o reducir costes mediante despidos e, incluso, están los que cuando ya tienen el agua al cuello recurren a la venta de la empresa a precios simbólicos.

Esta última opción, para mí la más arriesgada de todas, está íntimamente unida a lo que yo llamo “empresas-testaferros”, sociedades que compran compañías en crisis con fines no del todo legales. Parece la trama de una película de Martín Scorsese, sin embargo, podría estar protagonizada por el mismísimo Paco Martínez Soria, ya que este tipo de compras se hacen al más puro estilo español.

Por todo ello, y antes de empezar este post de bienvenida, me preguntaba como plasmar en estas breves líneas el objetivo de esta bitácora: aconsejar, reconducir, innovar. Metas, quizás, demasiado presuntuosas, pero que nacen de la necesidad de dibujar una realidad diferente, en la que se desmitifique la figura del concurso de acreedores, en la que tengan cabida alternativas frente a la insolvencia y en la que la se invierta la tendencia hacia la destrucción de empresas en beneficio general de la economía española.


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