La paradoja de las aseguradoras de crédito

16-12-2010 - IURE Abogados

Mal deben de andar las cosas para las aseguradoras de crédito, que en momentos de bonanza no pudieron prever que los casos de insolvencia aumentaran un 460% en los últimos años -de 2007 a 2009-. Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas o, al menos, esta podría ser la filosofía de algunas entidades, cuando intentan excusarse de cualquier modo  para no cumplir con las obligaciones contraídas.

El artículo 69 de la Ley de Contrato de Seguro define el seguro de crédito como aquel por el que “El asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a indemnizar al asegurado las pérdidas finales que experimente a consecuencia de la insolvencia definitiva de sus deudores”, es decir, garantiza una parte del crédito de aquéllos que, siendo precavidos, quisieron resguardarse del riesgo de incumplimiento de las obligaciones de su deudor, a cambio, por supuesto, de una suculenta prima.

Son frecuentes las quejas de usuarios que denuncian ciertos comportamientos de algunas aseguradoras de crédito. Por ejemplo, la disminución del riesgo cubierto y subidas abismales de la prima de forma unilateral, la exclusión del riesgo a clientes cuando la aseguradora comienza a percibir los primeros impagos, o dificultar las reclamaciones provocando molestias innecesarias al cliente.

Un caso típico es la exclusión de la cobertura del seguro, una vez producido el siniestro –insolvencia- alegando la insuficiencia de la prueba del crédito, aún cuando previamente se han comunicado todas las operaciones, se han aportado facturas, contratos, letras y pagarés, exigiendo por el contrario que además se pruebe la correcta ejecución de la obra de la que deriva el crédito, todo ello sin estar amparado por las cláusulas de la póliza, en perjuicio del contratante que satisfizo puntualmente un elevado precio por una cobertura muchas veces inútil.

Esta situación nos lleva a la paradoja del descrédito y la inseguridad que nos trasmite el seguro de crédito, y a la ironía de que alguien pudiera comenzar a cuestionarse la solvencia de quien se supone que la garantiza.

Consejo: revisen bien sus pólizas, controlen regularmente el estado de la cobertura del riesgo, documenten y conserven comprobantes de todas las operaciones y no duden en reclamar si creen que sus derechos están siendo vulnerados.

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