La necesidad del Especialista Concursal

25-06-2012 - Carlos Pavón Neira


Desde el inicio de la crisis económica generalizada, en el año 2008, han proliferado en gran número los profesionales que asesoran, de un modo u otro, a las empresas con dificultades económicas, con mejor o peor fortuna. Ahora bien, antes de señalar qué aspectos esenciales debe tener presente el empresario que opta por acudir al especialista, conviene destacar la importancia del abogado especialista en materia concursal.

En primer lugar, el asesoramiento de una empresa en situación de crisis requiere de su abogado un conocimiento profundo en materia económica y financiera, en planificación y herramientas de gestión, en derecho mercantil y, especialmente, en materia concursal, por ser esta última la parcela del derecho que se ocupa de la resolución de las situaciones de crisis económica.

Más aún, tales conocimientos requieren de una experiencia práctica que permita anticipar las soluciones que mejor se adapten a cada caso concreto, con anterioridad al surgimiento del problema. En este sentido, señalamos a continuación algunos errores habituales propios de la inexperiencia:

El concurso de acreedores no es para mi empresa

En ocasiones, el asesor que desconoce profundamente la materia concursal no aconseja debidamente a su cliente sobre el obligado cumplimiento de la normativa prevista, precisamente, para la resolución de las situaciones de crisis económica. Así, tiende a recomendar a su cliente operaciones de refinanciación que habrían tenido encaje en un asesoramiento preventivo concursal, pero que abocan finalmente a la exigencia de responsabilidades por los acreedores impagados a su cliente, ante la inobservancia de la normativa vigente. Un claro ejemplo de ello es el incremento de solicitudes de concurso necesario instadas por los acreedores frente al deudor incumplidor.

El concurso de acreedores es la primera opción

Cuando alguien se enfrenta por primera vez a la Ley Concursal descubre todo un proceso judicial para gestión de la insolvencia, sin desarrollo del marco previo extrajudicial. Ello conduce, en ocasiones, a que el asesor inexperto desconozca cómo afrontar un proceso de negociación con acreedores anterior al proceso concursal, al carecer de regulación suficiente esta alternativa extrajudicial, conduciendo al cliente a un concurso de acreedores que habría podido evitar. Además, la importancia de acometer la ejecución de un Plan de Viabilidad empresarial, disponer de habilidades de comunicación y negociación, así como de la infraestructura adecuada para gestionar complejas negociaciones, hacen fracasar preconcursos iniciados para evitar, precisamente, la entrada en proceso concursal.

Instar un concurso voluntario es presentar la solicitud y documentación requeridas por la ley

Un concurso de acreedores es un proceso judicial en el que se van a analizar cuestiones relevantes de la historia económica y jurídica reciente de la empresa en concurso, lo cual determinará la exigencia o no de responsabilidades a los administradores de dicha empresa, en orden a una eventual cobertura con su patrimonio personal de las deudas de la empresa. Un asesoramiento inexperto en un proceso concursal puede conducir a no identificar previamente tales riesgos, de cara a que el cliente conozca a priori el eventual resultado del concurso. Así, por ejemplo, su identificación puede ser relevante de cara a valorar la presentación de un Convenio que elimine los riesgos de la imputación de responsabilidad personal en el marco alternativo de la Liquidación.

De cara a seleccionar al abogado especialista concursal que vaya a asesorar a la empresa en situación de dificultad económica, resulta conveniente tener presente las siguientes premisas:


1. Realizar una búsqueda previa de los despachos que únicamente prestan servicios en materia concursal
2. Tomar contacto con los profesionales de los diferentes despachos, para contrastar las informaciones que unos y otros aportan
3. Tomar contacto con los profesionales de los diferentes despachos, para contrastar las informaciones que unos y otros aportan
4. Valorar la experiencia acreditada y la vinculación al cliente para alcanzar sus objetivos
5. Los honorarios deben ajustarse a la realidad de la empresa y los servicios a ejecutar, sin que deban suponer nuevas aportaciones de fondos de accionistas o socios

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